El descorche o saca consiste en extraer de los alcornoques la corteza que los reviste, el corcho. La mejor época para el descorche es entre el 1 de junio a 31 de agosto, período que corresponde a la fase más activa del crecimiento anual del alcornoque.
La extracción cíclica del corcho, cada 9 años, de los alcornoques permite el crecimiento saludable del árbol a lo largo de toda su vida, que dura aproximadamente entre 150 y 200 años. El alcornoque tiene la facultad para regenerarse naturalmente después de cada extracción. De media, cada alcornoque es sometido a 16 sacas.
La primera saca del corcho no es utilizada en la producción de tapones. Nueve años más tarde, en la segunda saca es extraído el corcho secundario, un material con una estructura más regular, pero suave, aunque igualmente impropio para la producción de tapones de corcho. Es a partir de la tercera saca cuando se obtiene el corcho con características ideales para la producción de tapones, el denominado corcho amadia. Desde esa etapa, el alcornoque pasa a producir corcho de buena calidad cada nueve años, por un período aproximado de 150 años.
La industria corchera, una actividad ecológica
El alcornocal constituye un freno para la desertificación y el cambio climático, una protección contra la erosión, favorece la materia orgánica del suelo y contribuye a regular el ciclo hidrológico, recargando los acuíferos. Además de producir oxígeno, una característica común a todos los árboles, el alcornoque posee una estructura celular única y muy particular, capaz de retener el dióxido de carbono, principal responsable del calentamiento global del planeta. Se estima que los bosques actuales de alcornoques retienen las emisiones de CO2 producidas por más de 8 millones de vehículos al año.
La industria corchera promueve una actividad económica no contaminante, que pone en el mercado mundial un producto natural, ecológico, renovable, reciclable y biodegradable: el Corcho, una garantía de futuro y supervivencia para los bosques de alcornoques y un ejemplo de economía sostenible. La producción del corcho no produce ninguna contaminación ni perjuicio al ecosistema del que se extrae, ya que se obtiene por descortezamiento, sin talar ningún árbol. Tras la extracción del corcho, en pocas horas, el ciclo natural del alcornoque vuelve a iniciarse regenerando nuevamente su corteza, el corcho.






